Publicado el: 20 de julio de 2026

Tiempo de lectura: 5,7 min

Cinco formas en las que la educación impulsa la acción medioambiental

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Publicado el: 20 de julio de 2026

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Cinco formas en las que la educación impulsa la acción medioambiental

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Cinco formas en las que la educación impulsa la acción medioambiental

La labor actual del PNUMA en materia de juventud tiene un alcance mundial y cuenta con la participación de múltiples socios, entre los que se incluyen organismos de las Naciones Unidas, movimientos y redes juveniles de gran alcance, organizaciones de la sociedad civil, el sector privado e instituciones educativas, con el fin de involucrar a un gran número de jóvenes de diversa procedencia.

La generación más numerosa de la historia está dando un paso al frente para forjar un futuro más ecológico y sostenible.

Dado que la mitad de la población mundial tiene menos de 30 años, los jóvenes no solo están heredando el planeta, sino que están impulsando activamente la transición hacia tecnologías más limpias y un futuro más verde. El PNUMA se ha comprometido a apoyar estos esfuerzos mediante un enfoque integral.

El PNUMA aborda la participación significativa de los jóvenes desde varios ángulos: desde el desarrollo de capacidades hasta la mejora del acceso a la formulación de políticas, pasando por el fomento de la participación para lograr un futuro climáticamente neutro, positivo para la naturaleza y libre de contaminación. A través de plataformas e iniciativas innovadoras, el PNUMA garantiza que los jóvenes desempeñen un papel relevante en el ámbito medioambiental.

Los retos medioambientales están socavando la salud de los ecosistemas, la estabilidad de las economías y el bienestar de las comunidades en todo el mundo. Alrededor de 3.200 millones de personas —el 40 % de la población mundial— se ven directamente afectadas por la degradación del suelo, mientras que hasta 577.000 millones de dólares estadounidenses de la producción agrícola mundial anual están en riesgo debido a la pérdida de polinizadores. Los expertos coinciden en que para hacer frente a estos retos no solo se necesitan soluciones tecnológicas o políticas, sino también sociedades informadas, comprometidas y capacitadas.

Aquí es donde entra en juego la educación.

Cada año, el 24 de enero, el Día Internacional de la Educación, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), centra la atención mundial en el papel que desempeña la educación a la hora de forjar un futuro mejor y alcanzar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Desde las aulas hasta las comunidades, y desde las iniciativas locales hasta los movimientos globales, a continuación, se presentan cinco formas en las que la educación está impulsando la acción medioambiental.

1.- Invertir en los estudiantes es invertir en el futuro

Education from an early age is important for understanding the natural world and humanity’s relationship with it. By building environmental literacy, critical thinking and problem-solving skills, schools shape informed citizens who can make environmentally responsible decisions throughout their lives.

Initiatives like #GenerationRestoration Schools, led by the UN Decade on Ecosystem Restoration in partnership with the Foundation for Environmental Education (FEE), support schools worldwide to teach and take action for nature, enabling students to learn about the environment by taking part in hands-on ecosystem restoration projects.

2.- Fuera del aula, la educación medioambiental enseña habilidades para la vida

Más allá del ámbito escolar, los medios de educación no formal también desempeñan un papel crucial en el fomento de la concienciación medioambiental. Iniciativas como talleres, grupos de formación y programas capacitan a los jóvenes para colaborar, movilizarse y abordar los retos de sus comunidades.

Por ejemplo, el «Tide Turners Plastic Challenge», que forma parte de la campaña «Beat Plastic Pollution» del PNUMA, involucra a jóvenes de todo el mundo a través de redes ya existentes. En colaboración con el Movimiento Scout Mundial y las Guías Scouts, ha llegado a más de 800 000 jóvenes, lo que demuestra el poder de la acción de base. Oportunidades como esta fomentan el liderazgo y las habilidades para la vida, al tiempo que impulsan soluciones medioambientales lideradas por los jóvenes.

3. Las universidades están tomando la iniciativa en la restauración de los ecosistemas

Al incorporar la restauración de los ecosistemas en la docencia, la investigación, las operaciones y las cadenas de suministro, las universidades están transformando sus campus en laboratorios vivos para la recuperación de la naturaleza. Por ejemplo, más de 700 instituciones de educación superior de más de 100 países forman parte de «Nature Positive Universities», una red mundial dedicada a detener y revertir la pérdida de biodiversidad mediante iniciativas como la restauración de hábitats, el seguimiento de la biodiversidad y proyectos de infraestructura sostenible. Estas acciones mejoran el entorno de las ciudades y los paisajes locales, contribuyendo al desarrollo de un futuro positivo para la naturaleza.

4. Los estudiantes ya son agentes del cambio

Estudiantes de todo el mundo están explorando, documentando y dando a conocer los retos medioambientales. A través del periodismo, la narración de historias y las plataformas digitales, los jóvenes comparten soluciones e inspiran a otros a actuar.

Programas como «Jóvenes Reporteros por el Medio Ambiente» (YRE), que colabora estrechamente con el Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas, llevan más de 30 años formando y orientando a miles de futuros líderes medioambientales. Muchos de los periodistas y defensores del medio ambiente actuales comenzaron su andadura a través de YRE, donde desarrollaron habilidades para investigar temas, informar sobre los retos locales y apoyar iniciativas centradas en soluciones.

5. Las aulas se están volviendo “a prueba de futuro”

Según un análisis reciente del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), al menos 242 millones de alumnos de 85 países vieron interrumpida su escolarización en 2024 debido a crisis climáticas, entre ellas olas de calor, tormentas, inundaciones y sequías. En algunos contextos, las interrupciones repetidas han puesto en peligro el derecho de los niños a la educación.

Las escuelas resilientes al clima ayudan a proteger a los niños frente a las condiciones meteorológicas extremas y a mantener el proceso de aprendizaje en marcha. Por ejemplo, en una de las regiones de la India más vulnerables al calor, Supriya Sahu, galardonada con el Premio Campeones de la Tierra del PNUMA, ha introducido medidas de refrigeración y soluciones basadas en la naturaleza para proteger a las familias y a las escuelas. Proyectos como el «Cool Roof Project» (Proyecto Tejados Fríos) en «escuelas verdes» públicas reducen las temperaturas interiores y mejoran las condiciones de aprendizaje, garantizando que la enseñanza pueda continuar.

FUENTE: www.unep.org

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