Publicado el: 1 de septiembre de 2026

Tiempo de lectura: 4,4 min

Más allá del envase: La transición estratégica hacia una economía verdaderamente circular en América Latina

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Más allá del envase: La transición estratégica hacia una economía verdaderamente circular en América Latina

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Más allá del envase: La transición estratégica hacia una economía verdaderamente circular en América Latina

La industria del empaque a nivel global se enfrenta a una encrucijada crítica. Durante décadas, los plásticos de un solo uso (SUP) dictaron las normas del consumo masivo gracias a su bajo costo y conveniencia. Sin embargo, el modelo lineal de «extraer, producir y desechar» ha demostrado ser insostenible.

A nivel mundial, la producción de plástico ha superado los 400 millones de toneladas anuales, de las cuales 139 millones corresponden a plásticos de un solo uso, predominantemente envases. Para las corporaciones que operan en América Latina y el Caribe, comprender la profundidad de este desafío y anticiparse a las regulaciones ya no es solo una métrica de responsabilidad social, sino un imperativo de supervivencia empresarial.

La verdadera huella de la linealidad

El impacto de los SUP trasciende la visible contaminación de nuestros océanos y costas; es un problema estructural que afecta el clima y la salud pública.

  • Dependencia fósil y emisiones: El 98% de los plásticos primarios se derivan del carbono fósil. Solo en 2019, la producción mundial de plásticos primarios generó alrededor de 2,24 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente, representando el 5,3% del total de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
  • Riesgos químicos y de salud: Sustancias como los ftalatos y el Bisfenol A (BPA), utilizados en la fabricación de plásticos, pueden migrar a los alimentos y bebidas. La exposición a estos componentes, sumada a la ingesta e inhalación de microplásticos, representa una preocupación creciente para la salud humana.
  • Costos socioeconómicos locales: En nuestra región, la gestión inadecuada de estos residuos supone presiones socioeconómicas enormes. Cerca de 17.000 toneladas de residuos plásticos son desechados diariamente en vertederos a cielo abierto en América Latina y el Caribe, lo que incrementa el gasto público en salud, limpieza de ecosistemas costeros y control de inundaciones.

El fin del Poliestireno Expandido (EPS) y la nueva ola regulatoria

El panorama legislativo en la región está cambiando rápidamente, exigiendo a las marcas adaptar sus ecosistemas digitales y matrices de productos. Países líderes están marcando la pauta mediante la prohibición de materiales altamente contaminantes y difíciles de reciclar, como el poliestireno expandido (EPS).

  • Chile: A través de la Ley 21.368, aplicó la prohibición inmediata de la entrega de productos de EPS en locales de expendio de alimentos, apoyándose además en la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) que obliga a rediseñar empaques.
  • Colombia: La Ley 2232 estableció la eliminación progresiva de 21 productos plásticos de un solo uso para 2030, incluyendo específicamente envases y recipientes de EPS.
  • México: Aunque carece de una ley federal unificada, múltiples estados y grandes ciudades (como la Ciudad de México y zonas turísticas clave en Quintana Roo) han prohibido el uso del EPS y otros plásticos desechables.

Estas regulaciones, impulsadas por los principios de la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), obligan a las corporaciones a financiar y garantizar la adecuada gestión al final de la vida útil de los envases que introducen al mercado.

El espejismo de las alternativas y el valor del Ecodiseño

Ante la presión regulatoria, muchas marcas caen en la trampa de la simple «sustitución de materiales», ignorando que esto puede transferir los impactos ambientales a otras cadenas de valor.

  • El reto de los «bioplásticos»: Los plásticos biodegradables o de base biológica no resuelven el problema de la generación de residuos. Si estos polímeros ingresan a las líneas de reciclaje convencional, pueden contaminar y reducir la calidad del plástico reciclado.
  • El problema de la «papelización» mal ejecutada: Sustituir plástico por papel o cartón laminado (compuestos multicapa) presenta graves desafíos. Los envases de papel que requieren recubrimientos plásticos (PE o PLA) para proteger contra la humedad o la grasa complican severamente el reciclaje, ya que la infraestructura actual tiene una capacidad limitada para separar estos materiales compuestos.

La solución: Ecodiseño y Monomateriales Para que la sustitución por envases a base de celulosa o fibras sea verdaderamente sostenible y circular, debe regirse por el Ecodiseño y el Diseño para el Reciclaje (D4R). La literatura técnica es clara: el éxito de las alternativas radica en utilizar papeles monomateriales sin barreras complejas, garantizando que el diseño del producto sea totalmente compatible con las infraestructuras de reciclaje o compostaje locales.

Más del 80% del impacto ambiental de un producto se determina en su fase de diseño. Por ello, adoptar envases de celulosa o pulpa moldeada que cumplan con criterios estrictos de circularidad (sin químicos persistentes ni laminados plásticos problemáticos) es el camino más seguro para cumplir con las normativas REP y satisfacer las exigencias de sostenibilidad corporativa (ESG).

El cambio hacia un ecosistema de empaques circulares no es solo una respuesta a la legislación; es una estrategia de posicionamiento empresarial. Las marcas que lideren la innovación a través de envases monomateriales, priorizando la reducción de emisiones y el respeto por la biodiversidad, serán las protagonistas de la nueva economía regional.

FUENTE: www.cepal.org

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